• Un tarro de garbanzos de 570 gms. neto-400 escurrido. Esto serviría para dos personas, si sois tres, le añadís otro tarro pequeño.
  • Un huevo duro por persona.
  • Aceite.

Abrís el tarro y, con cuidado, vaciáis el líquido en un puchero. Peláis los huevos, los partís por la mitad y añadís las yemas al líquido. Con un tenedor vais machacando las yemas hasta que se queden diluidas y el líquido quede espesito. Entonces añadís los garbanzos, un chorro de aceite y lo revolvéis con una cuchara de palo. Sólo necesita estar unos 10 minutos a fuego lento, para que los garbanzos se impregnen bien con la salsita.

Hay quien les añade un poco de vinagre, pero eso es mejor que lo hagáis ya en el plato, cada uno a su gusto.