Son dos tipos de pasta bastante similares y se pueden cocinar de la misma manera. Los tiburones son más delgados y puede que a alguno le gusten más.

Para que la pasta esté buena de verdad, el punto de cocción debe ser el justo, por lo que la proporción de pasta-agua es muy importante. Para 200 grs. de macarrones hay que poner 2 litros de agua. Como os he dicho que por cada persona hay que calcular entre 70 y 100 grs. de pasta, pues buscad la proporción. Para dos litros de agua le ponéis una cucharada rasa de sal y un chorro grandecito de aceite. Cuando esté hirviendo el agua, vais echando los macarrones poco a poco para que no se apelotonen y los revolvéis con la cuchara de palo, repitiendo la operación de vez en cuando. El tiempo os lo indicará el sobre, pero un minuto antes los probáis para ver si están al dente, como debe ser. Los escurrís y los mezcláis con la salsa elegida o el truquito de la cucharada de aceite para que se conserven un tiempo.

Aunque os había dicho que los calentarais al vapor, la verdad es que en el microondas también quedan muy bien y, por lógica, da menos trabajo. Seguimos con la ley del mínimo esfuerzo.