Unos dicen que la trajo Marco Polo de la China y otros que fue un invento de los etruscos, que por la sonrisa que tenían, bien puede ser verdad.

Lo que está claro es que fueron los italianos los que explotaron todas sus posibilidades, que, como está demostrado, son muchísimas.

Lo mismo la podéis comer en frío o en caliente y, con un truquito, tenerla cocida y calentarla en el último momento: Una vez cocida y escurrida la pasta, se mezcla con una cucharada de aceite y evitáis que se pegue. Después la calentáis al vapor en un colador sobre agua hirviendo o simplemente en el microondas.

Como la cantidad por persona viene a ser de 70 a 100 grs. que son 350 calorías, os tendréis que esmerar en que las salsas sean livianas, para que no engordéis con ella.

Recetas con pasta.