Fácil y acompaña a cualquier cosa. Nata o leche o las dos cosas mezcladas. Queso de Cabrales, Roquefort y si os gusta más suave, con queso menos fuerte.

En un puchero pequeño ponéis dos cucharadas de nata, un vaso pequeño de leche y lo calentáis. A fuego muy suave le vais añadiendo, en lonchas pequeñas y muy finas, el queso que hayáis elegido (unos 25 gms. Siempre podéis añadir más si lo queréis más fuerte) y lo removéis con cuchara de palo, haciéndole un poco de presión, para que se disuelva bien. Tenéis que conseguir que se haga una pastita medianamente líquida. Más o menos leche y lo conseguiréis.