La abuela era Pastora Imperio y la nieta Pastora Vega, a la que oí esta receta, que es interesante, porque es fácil y tiene varias aplicaciones.

  • 3 pechugas de pollo, a las que el pollero tiene que convertir en seis.
  • Seis tranchetes de queso.
  • Seis lonchas finas de jamón serrano.
  • Papel de aluminio.
  • Sal.

Extendéis las pechugas sobre los trozos de papel que previamente habréis cortado de un tamaño algo mayor que las pechugas. Las saláis un poco y ponéis encima el tranchete y encima la loncha de jamón. Hacéis un rollo con ello, apretando bien, y lo envolvéis con el aluminio, que ya está debajo de la pechuga, dejándolo bien prieto y con las dos puntas cerradas de forma que no se vea nada de lo de dentro.

En un puchero grande de los de 22×10, ponéis una buena cantidad de agua con sal (una cucharada sopera) y cuando ya esté hirviendo le metéis las pechugas. Cuando vuelva a hervir contáis media hora y ya está. Las sacáis y las dejáis en una fuente, para que cuando estén bien frías las podáis cortar en ruedas como de un dedo de grosor. Se pueden mantener con el papel en el frigorífico hasta que las vayáis a usar.

Las opciones son utilizarlas como fiambre, acompañadas de huevo hilado o cualquier salsa fría o en caliente, con otro tipo de salsa, como la española, por ejemplo.