• Una bandeja de medio K. de pechugas fileteadas.
  • Unas cuantas lonchas delgaditas de jamón (serrano o de York).
  • Queso en lonchas.
  • Pan rallado, aceite y sal.

Ponéis sobre la pechuga, con un poquito de sal, una loncha de queso, otra de jamón y la tapáis con otra pechuga. Las pasáis por el pan rallado y las freís en el aceite bien caliente. Tened en cuenta que tiene que cubrir bien la base de la sartén, así que hará falta algo menos de medio dedo.