• Dos patatas grandes por persona.
  • Aceite.
  • Sal.
  • Ajo o polvo de ajo.
  • Perejil o perejil picado de tarro.

En un puchero del tamaño que veáis mejor, según el número de patatas que vayáis a usar, ponéis tres cucharadas de aceite (ya sabéis, un poco más si son más de seis patatas). Con el aceite no demasiado caliente echáis las patatas, previamente peladas, limpias y troceadas en dados más grandes que los dados de jugar. Las espolvoreáis con un poco de ajo (si lo vais a hacer con ajo fresco, machacáis un diente con la mano y lo freís un poco antes de echar las patatas) y le ponéis el perejil, bastante cantidad. Lo removéis todo bien con una cuchara de palo y lo cubrís con agua (caliente) unos tres dedos por encima de las patatas y le echáis tres o cuatro pellizcos de sal. Cuando empiece a hervir contáis media hora de ebullición. De vez en cuando le dais una movida con la cuchara. Pincháis para ver si ya están blandas, porque depende de la clase de patata para que tarden más o menos, pero más o menos suele ser la media hora.