Creo que con medio kilo de patatas puede salir una buena cantidad. Os servirán para acompañar unos huevos fritos o cualquier tipo de carne o pescado. También las podéis comer solas, que están fantásticas.

Las peláis, laváis y las cortáis en láminas finas, como las que se hacen para la tortilla de patatas. Ponéis una buena cantidad de aceite en una sartén honda (os aconsejo la misma para estas patatas y las de la tortilla. Es bueno tener un utensilio para cada cosa), cuando está bien caliente le bajáis el fuego y ponéis las patatas. Con una espumadera las vais revolviendo despacio para que no se rompan y se impregnen bien con el aceite. Ponéis la sal, unos tres o cuatro pellizcos, y las vais revolviendo de vez en cuando, para que no se peguen a la base. Deben hacerse a fuego medio-bajo, para que queden muy blanditas sin que lleguen a romperse.

Cuando veáis que están hechas, con la misma espumadera las vais sacando a una fuente, escurriéndolas todo lo que podáis en la misma espumadera.