Compráis bandejas de solomillos de pollo. Hacen falta cuatro tiras por persona, así que calculáis.

Partís las tiras en trozos pequeños, las saláis y las pasáis por pan rallado. Las vais poniendo en la freidora con el aceite bien caliente, pero en pequeñas cantidades, que no se amontonen, porque si no se terminan cociendo, en vez de freírse.