• Un kilo de calabacines.
  • Sal.
  • Tres quesitos “El Caserío”.

Pelar los calabacines y cortarlos en rodajas no muy gordas, como de un dedo y medio.

Ponerlos en un puchero de 22×12 cms. (aproximado) y cubrir con agua. Sólo cubrir, que no sobrepase las rodajas,  porque el calabacín suelta mucha agua y se puede quedar demasiado líquido.

Tardará como media hora. Con la cuchara lo comprobaréis. Es el momento de añadirle los tres quesitos y triturarlo bien con la minipimer. Le añadís un vasito de leche y la volvéis a batir.

La dejáis enfriar y la metéis en el frigorífico. Como suele espesar un poco, le podéis añadir otro poco de leche al servir.